Destacados
10 Consejos para ver TV 2.0
¿Cuáles son nuestros hábitos de consumo de televisión? Frente a la múltiple oferta que existe hoy en nuestra tv: abierta, satelital, por cable… ¿Qué mecanismos regulan nuestra selección de contenidos de tv? ¿Somos conscientes de las creencias, estereotipos y valores que transmite la tv? Frente a estas preguntas, incluimos algunas sugerencias para que ver televisión en familia deje de ser una actividad por inercia y se transforme en un espacio de orientación y de fomento del juicio crítico en nuestros hijos.
La enseñanza del zapping
Como adultos, uno de nuestros máximos placeres a la hora de ver televisión es ganarnos el manejo absoluto e intransferible del control remoto y ejercer así, una de nuestras máximas libertades: la libertad de seleccionar el programa que más nos atraiga y seleccionar de la parrilla programática la oferta que más nos seduzca es nuestro legítimo derecho. Pero ¿cuál es el criterio con el cual los adultos elegimos detenernos en un programa de tv por sobre otro: curiosidad, descanso, calidad, morbo, inquietudes culturales? La selección de contenidos en tv ¿es algo intuitivo o se aprende? ¿Pueden ejercer nuestros niños la misma libertad? ¿Están capacitados?
Es por ello que les entregamos las siguientes recomendaciones:
1. Los hijos deben ser enseñados por sus padres, tanto a ver espacios televisivos gratificantes y enriquecedores, como a no ver aquellos que le puedan degradar su dignidad humana. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará?
2. Tenemos que enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que hay que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y discriminación, que nos habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos conviene ver. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué quieren ver?, más que ¿Quieren ver televisión?
3. Para fomentar el criterio de selección de contenidos al momento de ver televisión, debemos evitar tener encendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado.
4. Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el control remoto. El “zapping”, o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, propicia la dispersión y la falta de propósito a la hora de exponernos a contenidos digitales de calidad, dado que esto es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos.
5. Sugerimos que nuestros hijos no tengan un aparato de televisión en su pieza. Esta costumbre incentiva el aislamiento, podría provocar una adicción a la televisión, los podría exponer a contenidos inadecuados y es contrario a la vida de familia. Debemos tener presente que una adicción a medios tecnológicos restringe la vida al aire libre, la diversidad de juego de nuestros hijos, limita su creatividad y la convivencia familiar.
6. Es conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la televisión debe tener “su lugar” en la vida familiar, junto a otras actividades comunes.
7. No use la televisión como una “niñera electrónica”, dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si los dejamos ver “lo que están dando”. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.
8. La capacidad de imitación que tienen los niños y niñas debe ser orientada hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares (Por ejemplo deportistas, héroes de nuestra historia, poetas destacados, etc.), y no hacia “héroes imaginarios”, “monstruos” o personajes que los desvían del repertorio valórico que les ha sido inculcado y que les dificulta la convivencia social.
9. Echarle la culpa a la televisión es la salida fácil. Los padres no debemos abdicar en la lucha por que en la casa se vea buena televisión, teniendo siempre presente que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad formativa de nuestros hijos.
10. Es muy conveniente que los padres acompañen a sus hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer directamente los efectos que los programas que ven les producen en nuestros hijos.
|